viernes 27 de mayo de 2011

Si... Ingeniería.

Este año, en Ingeniería Industrial, estoy cursando una asignatura optativa no técnica. Se llama “Comunicación oral y escrita en español”. Uno de los trabajos que había que realizar era el resumen de una película. Y ya que lo tenía escrito, lo subo al blog.

Resumen de la película “El discurso del Rey” (como no podía ser de otra forma):

El discurso del rey trata sobre una parte de la vida de rey Jorge VI de Inglaterra, padre de la actual reina de Inglaterra Isabel II. Cuenta la dificultad que le provocó su problema del habla para poder ser rey.

Hasta ese momento Jorge VI, duque de York, o Bertie, como le llamaba su entorno más cercano, no había tenido mayores problemas con su tartamudez que los propios de un tartamudo. Pero todos esos problemas aumentaron cuando su padre, el Rey Jorge V, muere y su hermano mayor Edward, el heredero de la corona, abdica de una forma escandalosa para poder casarse con una divorciada. Él iba a ser el futuro rey del país. Un país que estaba a punto de entrar en una guerra y necesitaba de un rey que sirviera de referente para toda la población.

Jorge, en los pequeños discursos que había ido realizando, se bloqueaba y se sentía incapaz de hablar. Pero un día, al intentar dar un discurso en un estadio abarrotado de gente para clausurar la Exposición Universal casi no pudo hacerlo, y decidió buscar ayuda de profesionales.

Jorge junto con su esposa Isabel, duquesa de York, que sufría tanto como él, acudieron a varios logopedas, los cuales aplicaban métodos extraños y poco efectivos. Temía no poder ser aquel rey que todo el mundo esperaba, pero su entorno más cercano, sobre todo su mujer y sus dos hijas, le apoyaron y animaron en esos momentos tan críticos.

Hasta que un día Isabel dio con Lionel Logue. Un profesional del habla, el cual no tenía título de logopeda como pudieron comprobar días después, pero que luego se convirtió en la mano derecha del duque de York y le acompañó a lo largo de su vida. La primera sesión no acabó bien. Bertie salió de su despacho igual que lo había hecho con los otros logopedas, pero Logue le dio una grabación donde le demostró que podía llegar a hablar bien.

Un día Jorge, desesperado, escuchó esa grabación y decidió acceder a la ayuda que Logue le proporcionaba. Aunque Logue era un poco excéntrico, Jorge probó sus métodos, los cuales eran poco convencionales pero sin duda más efectivos. Logue le practicaba ejercicios tanto de respiración como de relajación y liberación de tensión. Ejercicios poco comunes para un futuro rey. No solo consistía en hacer ejercicios mecánicos, sino que también le forzaba en el aspecto psicológico. Estos ejercicios algunas veces cabreaban al duque de York, pero era parte del tratamiento.
Poco después de empezar las sesiones con Logue, su hermano Edward, el cual se mofaba de él y lo humillaba por su tartamudez, abdica, y le deja como heredero al trono.
Jorge declaró a Lionel culpable de que su tartamudez siguiera intacta y decidió despedirlo.

Poco después de coronarse llegó el momento cumbre de su vida. Aquel momento que tanto temía. El primer ministro Baldwin le comunica, al ahora rey Jorge VI, que se avecina una guerra contra Alemania. Consideraban imprescindible que el Rey se dirija al pueblo mediante un discurso motivador y esperanzador. Ese discurso debía de realizarse en directo y por la radio. Al rey Jorge VI le entro pánico al pensar que no estaría a la altura, pánico a bloquearse y no poder pronunciar las palabras que el pueblo necesitaba escuchar. Por lo tanto Jorge decidió volver a contratar y confiar en Lionel Logue y en sus métodos.

Ambos intensificaron las sesiones y aumentaron las horas para que pudiera llegar en condiciones de dar el discurso. Llego el día. Ese día en el que se tenía que demostrar todo el trabajo que habían realizado juntos. Decidieron estar los dos solos en una habitación, sin nadie más que pudiera alterar lo más mínimo el estado de Jorge. Hasta incluso pidieron apagar la luz roja indicadora que estaban en abierto. Mientras Jorge estuviera hablando Lionel le iría indicando como decir algunas palabras que son más difíciles de pronunciar para un tartamudo.

Se encontraba en esa sala solo con un amigo. Su amigo Lionel Logue.
Y de una forma casi milagrosa, el rey Jorge VI pudo completar un discurso histórico de manera casi impecable. Un ejemplo de superación.

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