miércoles, 24 de noviembre de 2010

El insulto como arte

Siempre he sentido una curiosa admiración por las personas que tienen facilidad por decir insultos.

Están los típicos insultos fáciles repetidos al cabo del día en innumerables ocasiones, a veces formando parte del lenguaje coloquial, y en otras con el fin de ofender de una forma, digamos, poco original.

Los ingredientes básicos para que el insulto tenga un éxito pleno son: ingenio y mala ostia.

A veces, mezclando estos insultos fáciles y típicos con alguna frase se convierte en lo que llamo el arte del insulto. Para que me entendáis, aquí os dejo un video de Pepe Rubianes, que merece ser visto:



También dicen que el mejor insulto es el que no incluye ninguna de las llamadas palabrotas. Simplemente analizando la situación, e insultando elegantemente puede dejar al destinatario sin palabras, sin saber que decir, o dejándole con la duda de si lo que acaba de oír es un elogio o un insulto.

Como ejemplo de esto ultimo, unido con una ironía única, es el caso de Groucho Marx.

1 comentarios:

Dialéctico dijo...

El insulto sin palabrotas solo esta reservado a los grandes genios. Pero el problema radica en el público al que se dirige.

Un insulto inteligente muchas veces pasa desapercibido para la persona a la que va dirigido, por el simple hecho de que esa persona es tonta.

En cambio la grandeza de Pepe Rubianes es saber dirigirse a los tontos con una técnica inteligente y directa, sin adornos lingüísticos, con un lenguaje que ellos conocen.

Llamar a una persona guilipollas e hijo de puta con arte en una misma frase, no tiene precio.xD

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